Te recuerdo Amanda


Aunque se publique más información de lo que pasa en Irán que en Alemania, es innegable que las noticias provenientes de nuestro socio centroeuropeo tienen mayor influencia sobre nuestra vida cotidiana. En concreto, dos noticias recientes, que han pasado casi desapercibidas, merecen mayor atención: por un lado, la ley que elimina el déficit presupuestario y por otro, la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Tratado de Lisboa.

El presidente francés, Nicolás Sarkozy, al igual que el norteamericano Obama, domina con maestría los gestos de la política. Esto puede no suponer ningún esfuerzo, cuando esos gestos carecen de coste alguno.

No conviene olvidar que la política exterior de España se ha definido casi siempre a bofetadas. El entusiasmo por Europa fue en un principio exclusivamente por acercarnos a Francia. La dedicación por América Latina tiene mucho que ver con una plétora de emigrantes españoles que recalaron por allí; más la identidad de lengua que ha jugado un papel fundamental en un país al que le cuesta aprender otras lenguas que no sean la suya y la de su pueblo. Lo de los países árabes tiene un origen tan triste (Franco) que es un milagro que la “Alianza de Civilizaciones” no se haya contaminado de todo aquello. La atención por Africa se origina con las pateras; de no ser por ellas, España seguiría sin saber dónde está Africa.
Es algo que sucede en todas partes: no es igual de sencilla la tarea de un embajador en unos países que en otros. Depende de muchas cosas; de la cercanía o la lejanía física, de la Historia común o distante, de la cultura semejante o divergente y de todo lo que se pueda recordar en cada caso. Hoy quiero poner un ejemplo bien cercano: no es fácil en este tiempo ser embajador de Israel en España.