Ahora ando por aquí dialogando con suboficiales o con guardias civiles. Ando encantado por el hecho de que haya diálogo con militares y con guardias civiles. Y hay quejas. Pero hace muy poco (una treintena de años) unos militares demócratas se enfrentaron con los Tribunales por defender la democracia en España. ¡No sabemos ni valoramos exactamente lo que costó la libertad que hoy vivimos!
Estimados militares que hoy luchais por libertades de opinión o de asociación: hace treinta años unos oficiales y unos suboficiales de las Fuerzas Armadas españolas pensaron en luchar por esas libertades y terminaron en la cárcel. Los condenaron otros compañeros de armas que consideraban que aquello era un disparate. O que era un delito.
Yo soy testigo de la cobardía con que afrontamos, en la transición, la lucha de los militares demócratas. Han hecho falta treinta años para reconocer su valor y su esfuerzo.
La transición necesita otra lectura que explique pactos que realmente eran cobardías; especialmente con los temas militares.
La ministra Carme Chacón seguro que se ha dado cuenta de lo que ha hecho hoy en el Ministerio de Defensa: ha condecorado a viejos militares que se dejaron la vida profesional por la democracia española. ¡Cómo me gustaría que el discurso de la ministra se escuchase en la Academia de Zaragoza o en la Academia de Talarn!
¿Por qué no piden este discurso mis amigos de las asociaciones? Jóvenes militares se darían cuenta que la democracia es un buen modelo de convivencia y que la democracia no nos llegó gratis. Incluso algunos disciplinados militares se la jugaron por nuestra libertad.
Vamos a ver, por aquí he conseguido que dialoguen oficiales (pocos) suboficiales (bastantes) y guardias civiles (algunos). Me parece que tienen muchas razones en su lucha por determinados derechos. Pero lo que me parece que no pueden olvidar es que hubo un tiempo -muy cercano- en el que los uniformados que pedían democracia y libertad terminaban en la cárcel.
Se acercan tiempos en los que todos los funcionarios de uniformes tendrán derechos y capacidad de opinión. Me parecerá muy bien. Pero me gustaría que los que representen a los oficales, a los suboficiales o a los guardias civiles no se olviden de unos compañeros también de uniforme que terminaron en la cárcel por pedir democracia y libertad.
Ojo, eso paso hace más o menos treinta años.
Que nada os frene, pero que nadie olvide.
Luis Solana



